miércoles, 14 de enero de 2009

Comida Casera

La gran ciudad es como un gran ogro, que avanza y avanza sin mirar el la tierra aplastada bajo sus pies. Todo tiene la apariencia de trancurrir a pasos agigantados. El tiempo es un preciado tesoro, que día tras día, vamos gastando, y con el tiempo nos vamos dando cuenta de lo que no hemos disfrutado mientras lo gastábamos. La naturaleza, el frío del invierno, la belleza de la primavera, el amor, el desamor, la amistad, la ternura y la buena comida. Todo eso nos perdemos los habitantes de una ciudad como Madrid. Lo último, la buena comida, es rara avis en los nuevos-viejos establecimientos hosteleros de la villa y corte. Todos anuncian omenús caseros. Comidas que nos evocan la cocina de nuestros padres, el sabor de otros tiempos, la cocina de nuestros viejos pueblos, donde el tiempo era tan precioso para todo lo que llevaban a cabo, que todo lo hacían a conciencia. Escogiendo bien los ingredientes, y en su justa cocción, salían de los pucheros de nuestros abuelos auténticas obras de arte.
Actualmente este arte de la buena mesa, se intenta copiar en los retaurantes y cafeterías de Madrid. Los resultados están a la vista. Cocidos que no saben a cocido, fabadas con sabor a plástico, migas esponjosas, callos insípidos, paellas insulsas. La gastronomía de toda la vida echada a perder. Y todo por querer sembrar en baldío. Por querer hacer las cosas en el mínimo tiempo para el máximo de gente. El resultado: Spanish fast food.

domingo, 4 de enero de 2009

rápido,rápido

Esta es la consigna. Todos quieren rapidez. El jefe, ecargado, maitre, ó como demonios se llame ahora, quiere rapidez, pues esta cafetería pertenece a una cadena, que dego a una cadena, a una gran cadena. Y esta gran cadena tiene un director, que esta por encima de mi encargado. Le aprieta las clavijas, y le exige rapidez. Hay que doblar mesas, cuantos mas clientes pasen por nuestro estableciiento, mejor. Nuestro encargado se lleva una gran comisión a fin de año. Y como evalúa la empresa la comisión. Fácil. Muchos clientes, atendidos por el menor número de camareros posibles, en el menor tiempo posible. Así de simple. Pero llevar esto a la práctica es otra historia. No es tan fácil. Si entrais a comer ó tomaros algo en la cafetería en la que trabajo, os encontraréis con un servicio deficiente. ¿Por qué los camareros son malos? ¿La comida es de mala calidad? ¿El lócal es un cuchitril, pero según reza el letrero de la entrada, hay cabida para 100 persons? Bien, analicemos todo esto. Un camarero a veces, en las "horas puntas" se encuentra con 40 personas a la vez que tienen poco más de 20 minutos disponibles para comer. Un cocinero y sus 3 pinches, se encuentra con 5 camareros, todos pidiendole los platos a la vez. Esto representa para el cocinero 200 personas en 20m minutos. Rápido, rápido, rápido. El camarero, solo ante la avalancha de gente. Tiene que servirse el solo la bebida, montar la mesa, tomar comandas, servir primer plato, segundo plato y postre, y cobrar, todo eso en el tiempo récord de 20 minutos. Y se doblan mesas. Y una y otra. La comisión del encargado crece. El beneficio de la empresa, crece más. Pero el sueldo del camarero son los mismos 1000 miserables euros. Las normas de higiene en la manipulación de alimentos saltan por los aires. El mismo que tiene que cobar una y otra vez al cliente, tocando el dinero infectado de microorganismos que ha pasado por miles de manos, se ve obligado a servir platos con comida. La temperatura y la calidad de esa comida baja, pues las prisas y la cocina siempre se han llevado mal. Todo es precocinado, con infinidad de colorantes y conservantes, dañinos para la salud. Los clientes, a veces echan para atrás la comida porque está fría, o porque sabe raro. Rápido, rápido. Esta es la consigna. Y la rapidez se lleva consigo la salud de los camareros y los cocineros, y la de los clientes, y engorda la comisión del encargado y los beneficios de la empresa. La comida basura ha inundado nuestros bares, cafeterías, restaurantes, casas de comida. Pero no es comida basura por que en ellos se sirvan hamburguesas, pizzas, perritos y demás productos que enseguida relacionamos con el "Fast food". Detrás del cocido, la fabada, la paella ó la crema de legumbres también se oculta la comida basura.
Así que ya sabéis, antes de sentaros en la mesa de un restaurante ó una cafetería a comer, además de mirar lo que está dentro del plato, mirad tambien a vuestro alrededor, y sabréis que lo que estáis comieendo es auténtica comida.